martes, 17 de enero de 2012

A pesar de todo seguimos (y seguiremos)

El colectivo Katari es, desde hace ocho años, el lugar en el que solemos compartir nuestros sueños y anhelos artísticos. Más allá de la sociedad utilitaria en la que vivimos, en el colectivo otras miradas son siempre posibles y necesarias, especialmente cuando todo parece llevarnos más y más al absurdo. Todos los días, de todas las semanas, se nos plantea la pregunta del por qué hacemos arte y, es claro, que esta pregunta va a seguir desarrollándose al interior de cada uno de nosotros, aunque por momentos pareciera perder sentido o, mejor dicho, pareciera cambiar de sentido constantemente.

Esa misma pregunta se nos plantea de diversas maneras y no siempre de manera textual. Veámosla, por ejemplo, de la siguiente manera: ¿vivimos del arte o vivimos por y para el arte? Alexia, compañera del colectivo nos planteó sacar algunas cuentas respecto a unos conciertos que dimos en la ciudad de La Paz y, para ello, pensemos por ejemplo en ¿cuántas horas de ensayo tuvimos?, ¿Cuánto gasta cada uno de los músicos, diariamente, en pasajes para llegar a esos ensayos?, ¿Cada cuánto tiempo debe un músico renovar sus cuerdas, parches o boquillas?, ¿cuánto cuesta que siete músicos viajen, de una ciudad a otra, con todos sus instrumentos? Concluyendo con la pregunta ¿Cuánto termina cobrando Quimbando por mes? Trataremos de verlo con un cierto nivel de detalle respondiendo a las anteriores preguntas.

Para un concierto, todo empieza cuando se cierra una fecha y las fechas en los boliches se cierran mínimamente con un mes de anticipación (si te aceptan cuando no llevas tributos). Quimbando ensaya tres veces a la semana, hayan o no hayan conciertos. Limitémonos por el momento a ver lo que significa un mes de ensayo. Los ensayos nos permiten ser responsables con lo que vayamos a ofrecer a la gente, nos permiten ser respetuosos con ellos y con nosotros mismos.

Cada ensayo dura al menos dos horas y media, si multiplicamos esas horas por tres días y luego por cuatro semanas, tendremos la suma de 30 horas mensuales. Ahora bien, añadámosle a esta situación que la hora de ensayo en una sala especial cuesta mínimamente 50 bolivianos. Ese dinero sale directamente de nuestros bolsillos y nadie va a tomarlo en cuenta a la hora de contratarnos. Sumemos 30 horas por 50 bolivianos, y veremos que cada uno de los siete músicos pone de su bolsillo alrededor de 215 bolivianos mensuales para ensayos (acá no estamos tomando en cuenta a las familias de los músicos).

Ahora bien, una vez llegados a La Paz es nuestra responsabilidad ir a los medios de comunicación (¿a quién le gusta ir a la tele? A nosotros no pero…), debemos ir al menos con un día de anticipación. Pongamos 60 bs por pasaje Cochabamba-La Paz, 15 bolivianos de la terminal a un hotel de 40 bolivianos la noche (con muchos errores aprendí a contar, por eso señores ¡ya puedo sumar!). Durante todo el día habrán al menos 5 medios de comunicación, algunos con media hora de diferencia unos de otros por lo que moverse en Minibus para ahorrar es muy difícil. Calculemos en eso unos 100 bolivianos y, para no hacerlo largo ni tortuoso, tratemos de imaginarnos cuánto cuesta el desayuno, el almuerzo y la cena además de “gastos otros”.

Llegamos al boliche media hora antes de que nos abran la puerta, perdemos la única entrevista que nos interesaba (quinta disminuida), llega un muchacho que no sabe nada del sonido ya que el sonidista llega luego de otra media hora. Probamos sonido dos horas y la hora de empezar la deciden ellos. Ellos deciden cuanto tiempo descansas y cuando vuelves. Ellos deciden el costo de tu entrada (20 bolivianos en este caso) y que ésta tenga el valor de “dos por uno”, El boliche tiene sus miembros VIP y estos no pagan, y nos hacen pagar sus impuestos de 300 bolivianos (o sea 17%)

Para resumir y presumir, digamos que, con boliche lleno de canto a punta en jueves, cada uno de los músicos ganó la suma de (redoble de tambores)… 200 bolivianos (en realidad recuperó 200 bs de todo lo que invirtió, y eso es perder). Saquemos la suma de de todo lo anterior, dividámoslo entre las horas de trabajo y los gastos y tenemos que Quimbando, por un mes de trabajo recibió 200 bolivianos. Nos referimos a esto porque la gente se figura que su dinero llega a nosotros (y ya ven que eso es bastante difuso).

Creo que está de más claro que nosotros somos uno de los únicos grupos que vive por el arte, sin embargo no es correcto y puede parecer una burla, pero es un tema que no se trata sólo de nosotros, todos los artistas (serios y que no hacen Play back) atraviesan estas situaciones aunque nos encontremos es una supuesta “distinta forma de pensar” y en un proceso en el cual nosotros seguimos creyendo.

Por ello apoyamos La Casa del Primer Chanchito, como el Teatrito del Parque Vial (¡que aún no nos lo quieren dar!) porque esos espacios son manejados por artistas serios y comprometidos y no pretenden hurgarnos los bolsillos.

Abrazos